Archivos de categorías: Cícladas

Unas treinta islas habitadas formando un círculo irregular en torno a la sagrada Delos. Luz blanca, arquitectura encalada y el Egeo más fotogénico del mundo.

El nombre lo dice todo: Cícladas viene del griego kyklos, círculo. Las islas se agrupan en torno a Delos, la pequeña isla sin agua ni tierra cultivable que la Antigüedad convirtió en uno de los centros religiosos y comerciales más importantes del mundo mediterráneo. Ese círculo original —geográfico, religioso, cultural— sigue dando sentido al archipiélago hoy. El número exacto de islas habitadas varía según la clasificación: hay unas 30 con población permanente registrada, más una docena de islotes habitados solo en verano.

Las Cícladas son la imagen que la mayoría de la gente tiene en la cabeza cuando piensa en Grecia: casas encaladas con tejados azules, molinos de viento sobre acantilados, callejuelas de adoquín con buganvillas, el mar brillando abajo. Esa imagen existe —Santorini, Mykonos, Íos la confirman—, pero las Cícladas son mucho más complejas y variadas que una postal.

Hay islas cícladas sin aeropuerto y sin turismo masivo donde los veranos transcurren exactamente igual que hace cuarenta años. Hay islas que son volcanes apagados con playas de arena negra. Hay islas con Patrimonio de la Humanidad UNESCO y excavaciones arqueológicas en curso. Hay islas donde la especialidad gastronómica es un queso curado en aceite de oliva que no se puede comprar fuera de la isla. Hay islas a las que se llega en un ferry que tarda nueve horas desde el Pireo y en las que hay exactamente un restaurante y ninguna carretera asfaltada.

La clave para entender las Cícladas es aceptar que son un archipiélago de contrastes. Santorini y Folégandros están a dos horas de ferry pero son mundos distintos. Mykonos y Amorgos son ambas ‘islas cícladas’ pero no tienen nada en común salvo el mar. Esa diversidad —de tamaño, de carácter, de accesibilidad, de oferta turística— es exactamente lo que hace que el archipiélago tenga algo para cada tipo de viajero.

Geografía y clima

Las Cícladas ocupan una superficie total de aproximadamente 2.500 km² en el Egeo central y meridional. La más grande es Naxos (428 km²); la más pequeña de las habitadas, Schinousa (8,5 km²). El clima es mediterráneo seco, con veranos largos y calurosos (julio y agosto pueden superar los 35 °C en algunas islas), primaveras y otoños templados, e inviernos suaves pero con frecuentes vientos del norte —el meltemi, que sopla con fuerza entre julio y agosto y puede complicar las travesías en ferry.

El meltemi es un fenómeno meteorológico que los viajeros deben tener en cuenta. Es un viento seco y fuerte que baja del norte en verano, alcanza su mayor intensidad en julio y agosto (aunque puede aparecer desde junio y prolongarse hasta septiembre), puede durar varios días seguidos y afecta especialmente a las islas más expuestas del grupo oriental (Amorgos, las Pequeñas Cícladas, Mykonos). Refrigera el ambiente y hace el verano más soportable de lo que indica el termómetro, pero también puede cancelar conexiones de ferry y hacer algunas playas imposibles. En las islas pequeñas, siempre conviene tener un plan B de transporte si el viento arrecia.

Historia en capas

La civilización cicládica —o cultura cicládica temprana— es una de las más antiguas y misteriosas del mundo mediterráneo. Entre 3200 y 2000 a.C. aproximadamente, los habitantes del archipiélago produjeron una cultura material sofisticada cuyas características más conocidas son los ídolos de mármol: figuras humanas esquemáticas, blancas, con los brazos cruzados sobre el pecho, que aparecen en contextos funerarios y cuya función exacta aún no está clara. Los mejores ejemplares están en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y en el Museo de Arte Cicládico de la misma ciudad, pero la isla de Keros —cerca de Koufonisia— fue uno de los principales centros de producción y posiblemente un santuario regional.

Sobre esa base cicládica se superpuso, en el primer milenio a.C., la colonización griega clásica, que dejó templos, teatros, agoras y necrópolis en casi todas las islas. Luego llegaron los romanos, los bizantinos, los venecianos (que construyeron los castros y fortalezas que todavía dominan muchas capitales insulares), los otomanos y, finalmente, la integración en el Estado griego moderno a lo largo del siglo XIX.

Esas capas históricas son visibles físicamente en muchas islas. En Naxos, el Kastro veneciano del siglo XIV alberga mansiones con escudos de armas genoveses y una catedral católica, a doscientos metros de la Portara —el umbral del templo de Apolo sin terminar del siglo VI a.C. En Síkinos, un templo romano del siglo II d.C. fue convertido en iglesia paleocristiana, luego en monasterio medieval y hoy es el monumento más visitado de una isla con 260 habitantes.